Juegos de mesa

Hoy estreno otra nueva sección. Inspirándome en Coco y su capacidad para hacernos discernir las diferencias entre mucho y poco, me permitiré, diferenciar entre lo bueno y lo malo, refiriéndome a diferentes aspectos de nuestra infancia. En esta ocasión le toca el turno a algunos juegos de mesa.
BUENOS:

QUIÉN ES QUIÉN. ¿Chico o chica? si respondías "chica" ya podías darte por jodido, dado que la democracia paritaria de nuestros días no entraba en los planes de los creadores del juego.
Si nos ponemos a pensar seriamente en ello, el QUIÉN ES QUIÉN es un juego eminentemente propagandístico de los valores ideales norteamericanos. Si tu carta era un chico rubio, sin gafas ni barba, todo era una balsa de aceite. Ahora bien, como fueras negro, gafoso, calvoo mujer, solo había cuatro.
Por cierto, se acuerdan de aquel hombre calvo, gordo y con una larga barba pelirroja. Vamos a ver, pero es que ninguno de los que realizaron el juego tenía la suficiente confianza con él para decirle:
- Mira David, teniendo en cuenta tu problema de alopecia, ¿realmente crees que tu poblada barba roja es lo que más le conviene a tu imagen? Allá tú, pero ¿quieres que así sea como te recuerden tus nietos?

CONECTA CUATRO. Divertido donde los haya,mi mesa del instituto Santa Clara tenía grabada ese tablerocon la punta de la broca de un taladro que 'tomé prestada' del aula de manualidades. Borrando una y otra vez las cruces y redondeles hechos con el lápiz logré sobrevivir a las interminables jornadas de seis horas de clase.
Hagan autocrítica. ¿Cuántos de ustedes conservaron todas las fichas rojas y amarillas? Porque que rabia daba cuando tenían que suspender la partida porque se daban cuenta de que les faltaba alguna ficha.

TRAGABOLAS. Mi gran trauma infantil. Sí, lo reconozco, nunca tuve a los insaciables hipopótamos. Echen la mirada atrás y piensen en aquel juguete que incluían una y otra vez en la lista de los Reyes Magos, pero que nunca hacía acto de presencia los 6 de enero.
Por cierto, con los años formulé una teoría que sería muy útil para todos aquellos niños que crean en los magos de Oriente. Almas inocentes, si queréis saber con seguridad lo que os van a traer los reyes debéis fijaros en aquellos juguetes que vuestros padres os pongas objeciones del tipo:
- "Y este juguete, ¿no crees que ya te has pedido muchos? mira que los reyes tienen que dar regalos a todos los niños y no pueden traerte todo a ti". En este caso... alma inocente olvídate de ese regalo.
Continuando con las teorías, les daré un consejo por si, por alguna casualidad deciden desempolvar su TRAGABOLAS. Si van a jugar a casa de un amigo escojan al hipopótamo rosa. ¿por qué? muy sencillo, por un factor de porcentajes. Pongo la mano en el fuego de que siempre que hayan tenido que jugar menos de cuatro jugadores, el pobre animal rosa habrá sido discriminado, porque ningún hombre que conozco hubiera escogido ese color.
Por esa razón, el hipopótamo rosa se habrá conservado mejor que el resto y atrapará mejor las bolas. Eso sí, les advierto que tendrán que poseer una gran dosis de personalidad, porque como todos bien sabemos, circula la leyenda de que aquel varón que elija el color rosa, de repente saldrá un rayo del cielo como el de He-Man ("Por el poder de Greyscol... ya recuerdan") y se convertirá súbitamente en mariquita.


Omitiré cualquier juego de palabras recurrente con el 'tragabolas' y este colectivo... Lo dejo a vuestra imaginación.
Yo, por si acaso, prefiero terminar en un digno segundo lugar con mi hipopótamo azul, no vaya a ser que me convierta en gay. Ya se que esto no está probado científicamente, pero por si acaso, tomaré nota de lo que dicen los gallegos cuando se refieren a las meigas, "haberlas hailas".

OPERACIÓN. "Sácale un huesito y el corazón", eso es negligencia médica y lo demás son tonterías.Tampoco lo tuve, El juego en sí era simple, pero me resultaba muy divertido.

COCODRILO SACAMUELAS. Pienso que sería el juego ideal para llevarse de botellón. Por consideración a aquellos lectores que no son de Santander (aprovecho a daros las gracias por emplear unos minutos de vez en cuando en leerme y dejarme vuestro comentario) desconozco si en otras comunidades autónomas también llamáis Kinito, al juego de los dados con el que se obliga a beber a los demás.
Imaginaros que cada vez que uno arrancara el diente equivocado tuviera que beber. No me digan que no acabaría siendo divertido. Eso sí, si ustedes son el dueño del juego... lo más probable es que alguno de sus amigos termine dando de beber al caimán, sacándole los dientes de un puñetazo o vayan a saber qué.

CINEXÍN. Otro juguete que tampoco tuve y que para mí tenía un áurea especial. Si tenéis la oportunidad de volver a verlo estoy seguro de que la nostalgia os invadirá todo el cuerpo. Hace unas semanas lo volví a ver después de muchísimos años y resulta conmovedor comprobar la entrañable simpleza que irradia el aparato. Quiero aprovechar para agradecer a quien me ha permitido volver a disfrutar del CINEXÍN: gracias por darle a la manivela (no va con segundas...)
La próxima vez continuaremos con los juguetes malos. Hasta entonces podeís comentar vuestros preferidos.
